Ingeniería civil para proteger vidas: memorias de la inauguración del CISMID

Edificio administrativo del CISMID

El 1 de junio de 1987 quedó marcado como una fecha especial en la historia de la ingeniería civil peruana. Ese día se inauguró oficialmente el Centro Peruano Japonés de Investigaciones Sísmicas y Mitigación de Desastres (CISMID) de la Facultad de Ingeniería Civil de la Universidad Nacional de Ingeniería, dando inicio a una misión que, desde sus primeros pasos, estuvo orientada a poner la ciencia, la investigación y la ingeniería al servicio del país.

La creación del CISMID fue aprobada por el Consejo de Facultad de Ingeniería Civil de la UNI el 16 de junio de 1986 y oficializada posteriormente mediante Resolución Rectoral el 30 de octubre de 1986. Su nacimiento respondió a una necesidad profundamente sentida: estudiar los fenómenos naturales que afectan al Perú y generar conocimiento técnico para reducir sus impactos sobre la vida de las personas, las edificaciones y la infraestructura.

El centro inició sus actividades bajo la dirección del Ing. Julio Kuroiwa Horiuchi, acompañado por el Dr. Rafael Torres Cabrejos como subdirector académico y el Dr. Jorge Alva Hurtado como subdirector de investigación. Desde entonces, el CISMID fue concebido como un espacio académico y científico de carácter multidisciplinario, impulsado por la Universidad Nacional de Ingeniería, la Facultad de Ingeniería Civil, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, y la cooperación técnica y económica del Gobierno del Japón.

Las memorias de aquella ceremonia recogen palabras que aún conservan vigencia. En su discurso inaugural, el Ing. Julio Kuroiwa expresó la emoción de ver concretado un sueño largamente esperado. “Cuando un hermoso y largamente acariciado sueño se hace realidad, en todos los idiomas hay una palabra que sintetiza los sentimientos de gratitud: gracias”, señaló, reconociendo a las personas e instituciones que hicieron posible la creación del centro.

Placa conmemorativa destruida durante los años del terrorismo en Perú

Kuroiwa recordó que el CISMID nacía con una vocación clara de servicio. “El CISMID nace formalmente para ponerse al servicio de la sociedad peruana”, afirmó. Su mensaje puso en el centro una convicción que guiaría el trabajo institucional durante las décadas siguientes: investigar y estudiar los fenómenos naturales para que, cuando ocurran de manera violenta, causen el menor número posible de víctimas y daños.

El primer director del CISMID también evocó las lecciones dejadas por el terremoto de Áncash de 1970, tragedia que marcó profundamente la conciencia nacional sobre la necesidad de comprender mejor el territorio, las edificaciones y los riesgos. En ese contexto, sostuvo que “los desastres naturales deben ser estudiados de manera multidisciplinaria”, destacando la importancia de integrar la ingeniería, la geotecnia, la microzonificación, la planificación urbana y la educación para la prevención.

Por su parte, el Ing. Roberto Morales Morales, entonces decano de la Facultad de Ingeniería Civil de la UNI, resaltó el significado histórico de la jornada. “Este día, 1.º de junio de 1987, marca un hito en la historia de la Facultad y de la Ingeniería Nacional”, expresó. Para la Facultad, la inauguración del CISMID representaba la culminación de años de gestiones, cooperación y trabajo conjunto, así como el inicio formal de actividades académicas y de investigación en beneficio directo del país.

La ceremonia reunió a autoridades universitarias, representantes del Gobierno Peruano y de la cooperación japonesa. Participaron el Dr. José Ignacio López Soria, rector de la UNI; el Ing. Luis Bedoya Vélez, ministro de Vivienda y Construcción; el Sr. Teruki Sasano, representante residente de JICA en el Perú; el Dr. Dusan Zupka, representante de UNDRO; y miembros de la Misión Asesora Japonesa, integrada por el Ing. Kenji Kaneko, el Dr. Ichiro Tanahashi, el Sr. Isao Kaburaki, el Arq. Shoichi Ando y el Arq. Junichi Endo.

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Uno de los mensajes más significativos fue el del rector de la UNI, Dr. José Ignacio López Soria, quien remarcó que el CISMID no debía ser entendido como un proyecto cerrado al ámbito universitario. “El CISMID nace en la Universidad Nacional de Ingeniería, pero no nace para la Universidad Nacional de Ingeniería, nace para el país”, afirmó. Sus palabras resumieron la orientación pública del centro: convocar a instituciones, profesionales e investigadores para que el conocimiento generado no quedara archivado, sino que sirviera a la sociedad.

Desde la cooperación japonesa, el Sr. Teruki Sasano, representante residente de JICA, destacó que la inauguración del CISMID era fruto de años de trabajo conjunto entre Perú y Japón, dos países unidos por su condición sísmica y por la necesidad de fortalecer la prevención. Su intervención resaltó no solo el intercambio científico, sino también el vínculo humano construido entre ambas naciones.

El acto inaugural estuvo a cargo del Ing. Luis Bedoya Vélez, ministro de Vivienda y Construcción, quien recordó que el Perú es un país de alto riesgo por su ubicación en el Círculo de Fuego del Pacífico. En su intervención, destacó que el conocimiento acumulado en el nuevo centro debía tener una finalidad social, orientada al bienestar y la seguridad de la población peruana.

La infraestructura inicial del centro incluyó laboratorios y equipos especializados, entre ellos la losa de reacción del Laboratorio de Estructuras, equipos para el Laboratorio de Geotecnia y un Centro de Cómputo. Estos espacios fueron concebidos para fortalecer la investigación experimental y aplicada en ingeniería sísmica, geotecnia, microzonificación, planificación urbana y mitigación de desastres.

A casi cuatro décadas de aquella ceremonia, las palabras recogidas en sus memorias siguen recordando el espíritu con el que nació el CISMID: gratitud, cooperación, ciencia y compromiso con el Perú. Su inauguración no solo representó la apertura de un centro de investigación, sino el inicio de una tarea permanente: contribuir, desde la ingeniería y el conocimiento, a construir un país más seguro, preparado y resiliente frente a los desastres.

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